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CAMELIDOS Sudamericanos (parte II)

El Guanaco
Nombre científico: “Lama Guanicoe”
Clasificación: Vulnerable, en el libro rojo de los vertebrados chilenos.

El Guanaco, es uno de los cuatro camélidos de América del Sur. Su ubicación se extiende por la cordillera de los Andes, desde el norte de Perú hasta Tierra del Fuego (Chile), también habita en la Patagonia Argentina. Su ubicación era más extensa, abarcaba más al norte en las altiplanicies de los Andes y al occidente del sur del Brasil, Paraguay, llegando hasta Uruguay. Hoy en día sólo los encontramos en regiones frías, pero se estima que son animales de clima seco, indiferente de la temperatura.
Al igual que la Vicuña, es una especie salvaje, no domesticada. Algunos científicos estiman que la Llama y la Alpaca son razas derivadas del Guanaco. Otros consideran que son tres especies distintas, en realidad las dos teorías tienen validez.

Características físicas: Posee una cabeza pequeña, orejas largas terminadas en punta y fácilmente móviles. Los ojos son grandes y están rodeados de largas pestañas; la dentición está compuesta por 34 piezas, posee premolares de leche que no son reemplazados por piezas permanentes. Los dos incisivos superiores tienen forma de caninos y los seis incisivos inferiores tienen forma de pala y están muy inclinados hacia adelante de manera tal que cuando el animal cierra la boca estos seis incisivos superiores quedan contra una parte hueca, sin dientes.

Son animales de cuello y patas muy largos; presentan la particularidad de caminar apoyando, no sólo la última falange de los dedos, sino también la segunda falange, resultando así digitígrados en vez de ungulígrados. Su altura a la cruz fluctúa entre los 90 a 110 cm., la longitud desde el hocico a la base de la cola varía entre 102 a 185 cm., midiendo la cola unos 27 cm. Su peso es típicamente el doble que el de las vicuñas, alrededor de los 100 kg., pero puede alcanzar hasta los 140 kg.

Al igual que la llama, el guanaco está revestido por un pelaje doble y grueso que lo protege, que es incluso más escaso que el de la alpaca. El pelaje es lanoso, largo, grueso y espeso, aunque no largo en todo el cuerpo, de color pardo oscuro a rojizo, con tonos blancos en las flancos, vientre, y parte inferior del cuello. En la cabeza y las patas es corto y liso. Cabeza oscura, la garganta, la parte inferior o ventral del cuello, el vientre, la parte interna y posterior de los miembros y los cuatro pies, son blancos.

Es un herbívoro rumiante; el estómago se divide en varias partes y, tras una primera descomposición, los alimentos vuelven a la boca y se mastican para la digestión definitiva.

Dimorfismo sexual: Casi no presentan dimorfismo sexual, sólo las hembras tienen los caninos más pequeños que los machos.

Reproducción: La reproducción de los guanacos se inicia a hacia fines de la primavera – cuando entran en celo en la Patagonia, y a comienzos de verano en el norte. Este momento es cuando los juveniles tienen la oportunidad de buscar a las hembras de otros grupos y los adultos deben defender su posición u optar por apartarse de la tropilla. La disputa por las hembras, como ocurre en muchos otros grupos de animales, trae aparejada violentas luchas entre los machos. Cuando el rival es puesto fuera de combate, el macho se dedica al cortejo de la hembra, a la que persigue y muerde hasta agotarla. Se realiza entonces el apareamiento, bastante violento, con la hembra echada sobre el vientre y el macho forzándola.

Tras once meses de gestación , nace la cría (una por parto) con un peso que varía de ocho a quince kilos, y la lactancia se extiende unos tres meses. El recién nacido es muy friolento, su madre, con ayuda muchas veces del macho, hace una excavación cóncava donde cobija a su hijo y luego se hecha sobre él para darle calor. Es de destacar que, contrariamente a la mayoría de las especies, la madre no lame a su cría. Las crías nacen cubiertos de un pelo canela claro mucho mas sedoso y blando que de los padres, el cual cambian hacia a las tres semanas de edad. Hacia los seis meses o algo más, los guanacos manifiestan los cambios más importantes de su crecimiento, el se completa a los tres años.
El promedio de vida del guanaco es de 20 a 25 años. En la Patagonia chilena, a las crías se les llama chulengos.

Comportamiento: El guanaco tiene, entre otros hábitos, el ser gregario y diurno. Su estructura social se basa en tres unidades:

  1. Tropillas lideradas por un macho adulto que reúne un número variable de hembras en condición reproductiva (5,5 en promedio en la Patagonia, pero puede llegar hasta veinte) normalmente acompañadas de sus crías;
  2. Grupos de machos juveniles que esperan la maduración plena para lograr su propio rebaño (“solteros”), y
  3. Machos solitarios, normalmente en procura de hembras.

El grupo familiar principal lo forma el macho más antiguo y varias hembras con sus crías. A veces un macho ajeno o un juvenil roban a una hembra y se constituye así un grupo familiar secundario, integrado por el relincho o macho adulto y la hembra o hembras, que pueden ser hasta cinco. Este segundo grupo suele seguir al primero a cierta distancia, bajo la atenta vigilancia del macho del grupo principal. Si se establece independientemente, el grupo familiar secundario pasa a ser principal. También se forman nuevos grupos (generalmente numerosos) integrados por juveniles que, al quedar nuevamente sus madres preñadas, son apartados y se unen a animales seniles. Cuando tienen una oportunidad de unirse a una hembra, los juveniles se apartan y forman un grupo nuevo. El relincho, expresión con el cual se lo conoce principalmente en el noroeste, consiste en una voz de alarma muy característica, y es el medio usado por los machos para hacerse oír y dar la señal de huida ante un eminente peligro. Los Guanacos pueden correr a 50 km/h. La velocidad es importante para su supervivencia, debido a que en los lugares abiertos donde viven no hay donde esconderse fácilmente.

Cuando el grupo se establece en un territorio, lo adopta como su área exclusiva y el macho la defiende activamente contra guanacos intrusos, salvo que se trate de hembras solteras. Esta defensa no requiere, por lo general, una lucha franca; en la mayoría de los casos, se limita a manifestaciones agresivas, como embestidas amenazantes o persecuciones. La manifestación de su gregarismo es notable al verse tropillas de guanacos junto a otras especies como la vicuña o el ñandú.

Una típica característica de su comportamiento es la costumbre de los machos de defecar siempre en el mismo sitio formando un cúmulo de excrementos (conocidos como bosteaderos) y con ello marcan su territorio. Los ñandúes se benefician con los “bosteaderos” porque entre las deposiciones abundan los insectos coprófagos y de esos insectos se alimentan las crías del ñandú. Se desarrolla así una provechosa relación de cooperación, ya que los ñandúes, que son más ariscos aún que los camélidos, se encargan de dar la alarma corriendo cuando se avecina algún peligro.

Hábitat: Habita en el altiplano, desde Tarapacá hasta Antofagasta, y también en algunos refugios de las zonas centro y sur, Aysén y Magallanes. Generalmente se encuentra en lugares de poco movimiento, en la precordillera o la cordillera de la costa. Normalmente son muy sensible a cualquier ruido. También, aunque rara vez, se les encuentra a pocos metros de la Panamericana. Se distribuye desde el nivel del mar hasta los cuatro mil metros de altura. Por habitar en diversas zonas del territorio se le conoce por distintos nombres como: huanaco (quechua), yoohn (en ona), relincho (en el Noroeste argentino), teke (guanaco joven en el Noroeste argentino), chulengo (guanaco joven en la Patagonia), luan (en araucano), nau (en tehuelche), amere (en yámana).

Distribución: El guanaco es un camélido exclusivo de Sudamérica, y por este subcontinente se extiende desde el Perú hasta Tierra del Fuego, ocupando sólo el sur de Bolivia y en Chile la mayor concentración se produce en la región de Magallanes (Islas de Tierra del Fuego y Ambarino). En la Argentina se expande por una franja que se extiende de norte a sur, en el sector oeste y hacia el sur de Mendoza, aproximadamente, se expande al este hasta llegar a la costa del mar.

Alimentación: En relación a la alimentación se debe señalar que esta es exclusivamente herbívora e incluye una gran variedad de especies de vegetales. Es de destacar que sus dientes incisivos están cincelados y recubiertos en su parte labial con una gran capa de esmalte que les otorga especial fuerza y dureza. La estructura de sus bocas les resulta peculiarmente útil para cortar los pastos duros y hojas con que se alimenta el guanaco, y contribuye a conservar la cobertura vegetal al no arrancar los pastos como lo hacen algunos ganados, como el caprino por ejemplo.
Estudios realizados en la región de la Payunia (provincia de Mendoza) mostraron que consume treinta y dos géneros diferentes (57% de los existentes) de vegetales, con una preponderancia de gramíneas (81%) y arbustos bajos (17%), y una menor participación de arbustos altos y hierbas (1% cada uno), aunque las últimas (muy escasas) son seleccionadas por los guanacos. Similar resultado arrojó otra investigación concretada en Tierra del Fuego donde se constató una ingesta del 90% de gramíneas, especialmente de los géneros Festuca y Poa para la zona esteparia, mientras en la transición de esta hacia el bosque, su dieta fue incorporando ramoneo de arbustos y árboles. En cambio en la Puna, las herbáceos y leñosas fueran la principal dieta. Para un ambiente altoandino, el estudio mostró que las especies más consumidas fueron Festuca orthophylla, F. eriostoma, Deyeuxia colorata, Oxychloe andina y Astragalus sp., (una leguminosa tóxica para el ganado). Es significativo señalar la aptitud del guanaco para ingerir aguas salobres, incluso agua marina.

Su gran competidor alimenticio en la Patagonia, uno de los principales espacios que ocupa la especie tratada, es el ganado ovino. Pero el guanaco puede acceder a espacios que no son accesibles a los ovinos, como los lugares alejados de las aguadas, y de esta manera se produce una disminución en la competencia por el alimento con el abundante ganado lanar de la Patagonia.

Depredadores: Sus casi exclusivos predadores son el hombre y el puma. Si bien en la actualidad el guanaco casi no comparte territorios con el yaguareté, en épocas pasadas, cuando éste felino llegaba a las inmediaciones del río Negro, era un importante predador. Hay algunos observadores aseguran que el zorro colorado ataca a los animales jóvenes.

Lana: Su pelaje es más largo que el de la vicuña pero más corto respecto del de la alpaca, también de excelente calidad y de color rojizo en los guanacos sureños del Perú. El diámetro de la fibra oscila entre 16 y 18 micrómetros. La fibra es muy liviana porque, a diferencia de la lana de oveja y a semejanza con la vicuña, es hueca. La lana del guanaco es de buena utilidad, pero la de la Alpaca y Vicuña se consideran superior.

Situación poblacional: La población total de la especie está estimada en 580.000 ejemplares de los cuales algunos centenares viven en el sur boliviano y unos 1.400 ejemplares en Perú y el resto en Chile. En la actualidad se desarrollan varios proyectos de cría en cautiverio o semicautiverio para aprovechar su lana. La caza comercial disminuyó drásticamente y algunas leyes provinciales lo protegen e integra el Apéndice II de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre).

Antes, en la época de los indígenas eran muy abundantes y formaban grandes manadas, éstos aprovechaban su carne, la lana y el cuero. Pero con la llegada del hombre blanco, fueron ocupando sus territorios y ser vieron obligados a desplazarse. Se organizaban grandes cacerías donde mataban a los adultos y también a sus crías, los “chulengos”, para hacer los famosos quillangos, unas mantas hechas con el cuero y la lana de los más pequeños. Así, poco a poco la población fue disminuyendo. Se dice que los guanacos eran más de siete millones en toda la Patagonia.

La Vicuña
Nombre científico: “Vicugna vicugna”

La vicuña (del quechua wik’uña) es un camélido sudamericano de la tribu lamini que vive en el altiplano andino sudamericano, en los actuales territorios del sur del Perú, parte de Bolivia, norte de Chile y noroeste de Argentina.

La Vicuña es la especie más pequeña de los cuatro camélidos sudamericanos, pesan 45 kg. y tienen una longitud de 1 mt. Se les considera animales silvestres.

Características físicas: Su color es beige o vicuña (marrón claro rojizo) en el lomo y blanco en la zona ventral y las patas, con variaciones dependiendo de las zonas geográficas donde habitan. Las poblaciones norteñas son más oscuras y tienen un mechón en la parte delantera de pelos largos y blancos (mechón pectoral). Las vicuñas tienen las patas con almohadillas y su fibras es la más fina del mundo.

Alimentación: Son herbívoras y se alimentan de las plantas de la estepa puneña. Otros animales que también se alimentan en estas estepas son los suris, la vizcacha, la chinchilla y otros camélidos (guanacos, llamas y alpacas). Las vicuñas están muy adaptadas al ambiente donde viven, ya que son los herbívoros silvestres nativos del continente americano más importantes en ese ecosistema. Por su forma de alimentarse se les ha denominado “pastoreadores de bajo impacto”, lo que significa que no ponen en peligro la posibilidad de recuperación de las pasturas. A diferencia de los camellos, las vicuñas son “bebedoras obligadas”, es decir, deben beber agua todos los días, por lo que generalmente viven cerca de los ríos o de lagunas. Los pobladores de la Puna aseguran que las vicuñas tienen dueño: ellas son el ganado de la Pachamama, la madre tierra, y tienen su propio pastor, Coquena.

Hábitat: Habita en las llanuras de los altos Andes, a una elevación de 4000 metros sobre el nivel del mar, su distribución se limita a la puna. Las vicuñas habitan las altiplanicies cuyo clima es frío y seco

Distribución: Su distribución natural se extiende desde el Perú y Bolivia hasta el norte de Chile y Argentina

Comportamiento y organización social: Las vicuñas son territoriales y su organización social se basa en grupos familiares y grupos de animales solteros cuya distribución es muy variable siendo comunes las fusiones y divisiones de los mismos. El número promedio de animales por grupo familiar es de un macho, tres a cuatro hembras y dos crías. La cantidad de vicuñas en las familias es muy similar en distintas poblaciones, inclusive en distintos países. . Estas familias ocupan territorios bastante fijos donde tienen revolcaderos en los que empolvan su particular fibra generando así un colchón de aire que la vuelve más aislante y evitando el apelmazamiento de la fibra.

En los límites de los territorios que ocupa cada familia hay varios bosteaderos (acumulación de heces de vicuña), que sumados a la presencia de un macho territorial son una señal que aleja a los intrusos. Estas señales tienen distinto significado si se dan juntas (macho + bosteadero) que si aparecen separadas, veamos:

Si un macho soltero ve un bosteadero solo, se acerca lo huele: no hay machos por ahí.
Si hay un macho pero no hay un bosteadero en la zona, , significa que éste no es su territorio.
Pero, si hay un macho y un bosteadero juntos, los otros machos huyen.
La defensa de las hembras y del territorio por parte de los machos se da tanto individualmente manteniéndose alertas y patrullando su territorio, o a través de comportamientos agresivos directos con peleas. Las hembras de vicuña que viven en los territorios familiares se la pasan comiendo la mayor parte del tiempo.

Reproducción: Los bosteaderos son también una señal para la reproducción. A través de ellos los machos reconocen si en su territorio hay hembras en celo (receptivas para copular), ya que el orín de estas hembras tiene un olor muy particular. En estos casos, luego de oler el bosteadero, los machos desarrollan un comportamiento que, a ojos humanos, resulta muy gracioso: dirigen la cabeza hacia arriba, y abren y cierran la boca varias veces. Esta conducta se denomina en inglés “reflejo flehmen”.
Las hembras tienen la capacidad de quedar preñadas a la semana del parto, entonces mantienen dos crías simultáneamente ya que por un lado tienen una cría gestándose en sus panzas durante un año y por el otro, la ya nacida, continúa amamantándose durante casi 8 meses.
Estas hembras están todo el tiempo “transformando” la energía del pasto en leche para las crías ya nacidas en alimento y nutrientes, para las que están en gestación y para su propio mantenimiento y actividad.

Adaptación y supervivencia: Son notables las adaptaciones de las vicuñas (del resto de los camélidos también) a las condiciones de la Puna. Esto es consecuencia del proceso de evolución de los animales en su medio y de la coevolución de los camélidos y la estepa. Estas adaptaciones incluyen aspectos que preservan al medio en que viven, como las almohadillas en que terminan sus patas, que no erosionan demasiado el suelo del altiplano. Por otro lado, estos seres vivos de la puna forman parte de un ecosistema en equilibrio dinámico en el que unos sirven de alimento a otros.

Lana: Sobre este tema hay preocupación en los pobladores altoandinos, ya que en los Estados Unidos existe un movimiento de crianza de paco-vicuñas (cruce de alpaca y vicuña) con el objetivo de crear una raza nueva de mejor fibra que la alpaca y mas rendimiento de peso en el vellón esquilado que la vicuña original. Todo esto sin contar con las autorizaciones o licencias de CITES.

La lana de la vicuña fue valorada desde tiempos preincaicos. Las prácticas indígenas tenían cierto límite en su uso. Quienes no tuvieron límite fueron los conquistadores, quienes las cazaron de a miles con armas de fuego (arma que no existía previamente en América). Esta caza indiscriminada continuó en la época de las luchas por la Independencia y Simón Bolívar dictó una de las primeras leyes conservacionistas de América. Desde la independencia hasta aproximadamente 1950 se siguió cazando vicuñas hasta que la especie estuvo en real peligro de extinción y sólo quedaban 10.000 ejemplares en toda la puna de los cuatro países en donde viven.

Convenio para la conservación y manejo de la vicuña (extracto)

Con las vicuñas en peligro de extinción, los países empezaron a trabajar seriamente para su recuperación y conservación.
En el último Libro Rojo, las vicuñas quedaron clasificadas como de bajo riesgo pero dependientes de la conservación. Esto es lo que significa la sigla LRcd (del inglés: Lower Risk: conservation dependent). Es decir que la vicuña no corre riesgo gracias a que está protegida. Si esta protección cesara, el grupo pasaría a estar en una categoría de peligro de extinción antes de los cinco años.

Los Gobiernos de las repúblicas de Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, animados del propósito de continuar fomentando la conservación y el manejo de la vicuña y en consideración a la experiencia recogida en la ejecución del Convenio para la Conservación de la Vicuña suscrito en La Paz el 16 de agosto de 1969, resuelven celebrar un nuevo Convenio para la Conservación y Manejo de la Vicuña en los siguientes términos:

Los gobiernos signatarios convienen en que la conservación de la vicuña constituye una alternativa de producción económica en beneficio del poblador andino y se comprometen a su aprovechamiento gradual bajo estricto control del Estado, aplicando las técnicas para el manejo de la fauna silvestre que determinen sus organismos oficiales competentes.
Los gobiernos signatarios prohíben la caza y la comercialización ilegales de la vicuña, sus productos y derivados en el territorio de su respectivos países.
Los gobiernos signatarios prohíben la comercialización interna y externa de la vicuña, sus productos al estado natural y las manufacturas de éstos hasta el 31 de diciembre de 1989. Si alguna de las partes alcanzara un nivel de poblaciones de vicuña cuyo manejo permitiere la producción de carne, vísceras y huesos, así como la transformación de cueros y fibras de telas, podrá comercializarlos bajo estricto control del Estado. La comercialización de cueros transformados y de telas se hará utilizando marcas y tramas internacionales reconocibles, registradas o patentadas, previa coordinación con las partes a través de la Comisión Técnico Administradora del presente Convenio y en coordinación con la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas en Flora y Fauna Silvestres (Washington, 1973).
Los gobiernos signatarios prohíben la exportación de vicuñas fértiles, semen u otro material de reproducción, con excepción de aquellas destinadas a alguno de los países miembros para fines de investigación o redoblamiento.
Los gobiernos signatarios se comprometen a mantener y desarrollar los parques y reservas nacionales y otras áreas protegidas con poblaciones de vicuñas y a ampliar las áreas de repoblamiento bajo manejo en su forma silvestre prioritariamente y siempre bajo control del Estado (…).

No dejes de ver también: Camélidos sudamericanos (parte I)


3 comentarios en CAMELIDOS Sudamericanos (parte II)

  • felipe fabian

    esta informaciòn esta muy buena ; pero lo que falta serian de los camelidos domesticos…

  • Hola Felipe, te invitamos a revisar la Parte I de los Camélidos Sudamericanos, en ella se habla de los dos camélidos domésticos: La Llama y la Alpaca.
    Saludos del equipo de animales.cl!

  • Aranibar Quispe Herencia

    Los Camelios sudamericanos son excepcionales, por sus bondades que nos ofrece, fundamentalmente la carne,que tiene un alto valor proteínico y baja en colesterol, lo que significa un alimento altamente saludable, sobre todo para las personas que sufren con enfermedades relacionadas con la obesidad.
    Asimismo la fibra que se extrae para la elaboración de vestimentas reguladores de temperatura, que muchos de nuestros conciudadanos desconocen por falta de información y peor a un se crean prejuicios

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